15ª Propuesta de lectura. Antonio Muñoz Molina

PLENILUNIO. Novela de amor, misterio y reflexión sobre la insolidaridad,  el terrorismo, la liberación de la mujer e incluso el sensacionalismo de los medios de comunicación en España durante la primera década de los noventa. Noche y  luna omnipresentes en un perfecto entramado de tres historias que además de leerse se ven. Dominio magistral de recursos literarios y audiovisuales. Una puesta en escena de obligada lectura estival.

Imanol Uribe dirigió la adaptación de la obra al cine, con un reparto encabezado por  Miguel Ángel Solá, en el papel de policía, Adriana Ozores, como maestra y  a Juan Diego Botto como  asesino. Película bastante fiel a la novela que como casi siempre supera al film.

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS. La mejor reseña,  lo que nos cuenta el propio autor:
“Hay varios factores que yo puedo identificar, aunque es probable que el impulso mayor para escribir una novela sea inconsciente. En primer lugar, ese mundo español y europeo de la gran crisis de los años 30 me ha apasionado siempre. He escrito y leído mucho sobre él, y tengo una familiaridad bastante detallada con sus estados de espíritu, su estética, su vida cotidiana. También había algo que a mí me ha interesado mucho siempre, que es la indagación en la pasión amorosa entre hombres y mujeres, especialmente mujeres emancipadas y muy conscientes de su propio albedrío, que son las que a mí me gustan. Algo más fue apareciendo, con lo que yo no contaba al principio: la paternidad, el modo en que un niño ve desde cerca pero desde fuera las lejanías y las rarezas de su padre. También creo que hay dos factores políticos, uno la alarma que me produce desde hace años la brutalidad verbal de la política española, incluyendo en ella a esos comentaristas en los medios que se dedican por sistema a echar gasolina al fuego; el otro factor, la frivolidad gubernamental sobre la república y la guerra civil, la manipulación en forma de tebeo sentimental de una historia terrible. Todo eso, muy mezclado”.

13ª Propuesta de lectura. Lautréamont. Los cantos de Maldoror

Les chants de Maldoror fueron escritos y publicados entre 1868 y 1869 por Isidore Ducasse -con el pseudónimo de Conde de Lautréamont- a los veintidós años. Un año más tarde falleció.
La primera edición completa fue secuestrada y sólo se encuadernaron unos pocos ejemplares que se entregaron al autor.

Son seis cantos poéticos o un poema en prosa, aunque al final casi se convierte en una novela pero sin hilo argumental . El autor carga cada estrofa con hastío, guasa y una imaginación rebelde y salvaje. Es también un canto a la belleza de la fealdad elogiada . Toda una audaz dualidad que forma parte de este universo presurrealista.

La creación literaria es sublime, onírica y desconcertante . Construída sobre horribles pesadillas, roza lo fantástico y lo absurdo. Se aprecian también influencias de Byron y de Goethe. Hay una gran carga biográfica sustentando a la ficción

En cuanto a los nombres, tanto de la obra como el seudónimo, Maldoror podría referirse a “aurora del mal” y Lautréamont significaría : ” el otro está en Montevideo o el otro Montevideo”

Maldoror, el protagonista, es un asesino sobrehumano, sádico, perverso y arcángel del mal que tiene relaciones con una hembra de tiburón tras observarla destrozar a unos naufragos. Siempre lucha contra Dios y le ridiculiza situándolo en un prostíbulo.

Dicen que quienes lean los Cantos -dictados al autor por el mismo Lucifer- se volverán locos…

Aquí tenéis una magistral reseña, un cómic clásico y un fragmento de la obra (en el título se puede descargar)

“Quiera el cielo que el lector, animoso y momentáneamente tan feroz como lo que lee, encuentre sin desorientarse su camino abrupto y salvaje a través de las ciénagas desoladas de estas páginas sombrías y rebosantes de veneno; pues, a no ser que aplique a su lectura una lógica rigurosa y una tensión espiritual equivalente por lo menos a su desconfianza, las emanaciones mortíferas de este libro impregnarán su alma, igual que el agua impregna el azúcar “.

Más información:
http://www.giusseppe.net/talleres/documenta/malditos.pdf
http://www.youtube.com/watch?v=nnW2rOnRF8M&feature=related
http://es.wikipedia.org/wiki/Conde_de_Lautr%C3%A9amont

que podremos completar con todo lo que quiera contarnos uno de los comentaristas de este blog que fue quien me sugirió sin saberlo esta propuesta -si no ha enloquecido…

9ª Propuesta de lectura. El hilo y las huellas, de Carlo Ginzburg

“Los historiadores hablan de aquello que ha sido (lo verdadero); los poetas, de aquello que podría haber sido (lo posible). Pero desde luego, lo verdadero es un punto de llegada, no un punto de partida. Los historiadores (y, de un modo distinto, los poetas) hacen por oficio algo propio de la vida de todos: desenredar el entramado de lo verdadero, lo falso y lo ficticio que es la urdimbre de nuestro estar en el mundo”. Aristóteles, Poética, 51b.


Carlo Ginzburg, El hilo y las huellas. Lo verdadero, lo falso, lo ficticio, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010

Relato que aborda  temas variados y heterogéneos:  judíos de Menorca y caníbales brasileños, chamanes y anticuarios, romances medievales, los Protocolos de los sabios de Sión…que tienen como hilo conductor  la tendencia del escepticismo posmoderno a difuminar la frontera entre narraciones de ficción y narraciones históricas en las que lo ficticio se hace pasar por verdadero…


Ariadna le regaló a Teseo un hilo para orientarse en el laberinto donde encontró y mató al minotauro


Teseo es hijo de Egeo, rey del Ática que, a pesar de haberse casado dos veces, no tenía hijos. Por ello decidió consultar el oráculo de Delfos, que le dio una respuesta misteriosa: “No desates la boca que sale del odre de vino antes de haber llegado a las alturas atenienses”. Cuando volvía a Atenas pasó por Trecén, y se hospedó en casa de Piteo, sabio hijo de Pélope, al que repitió el oráculo. Éste sí lo entendió y se apresuró a embriagar a Egeo para que esa noche durmiera con su hija Etra, engendrando así a Teseo. Pero otra versión del mito hace a Teseo hijo de Posidón, considerando que el mismo día Etra mantuvo relaciones con Posidón y con Egeo. Otros intérpretes creen, por el contrario, que Egeo es sólo una personificación del mar del mismo nombre y por lo tanto la denominación local del dios del mar, de Posidón.
Egeo dejó en Trecén unas sandalias y una espada debajo de una gran piedra y le advirtió a Etra que le enviara al hijo que tuviera de él tan pronto como pudiera levantar la roca y sacar de debajo de ella las prendas de su padre.
Cuando Teseo creció, realizó el viaje a Atenas en busca de su padre pero, en vez de hacerlo por mar, lo hizo por tierra, porque así experimentaría más aventuras, muchas de ellas imitando los trabajos de Heracles . Cuando llegó a Atenas, la ciudad se hallaba en un estado de tumulto: Egeo estaba bajo el dominio de Medea, que había prometido curarlo de su esterilidad por medio de hechizos y Palante y sus robustos hijos estaban conspirando contra Egeo. Pero Teseo se enfrentó a ellos y los venció. Luego cazó y capturó al toro de Maratón (el que Heracles había traído de Creta – otro contacto entre los dos héroes – ) que lanzaba fuego por las narices  y lo sacrificó a Apolo. Luego se produjo una lucha más dura y peligrosa: Minos había reducido a Atenas a la condición de estado tributario, bajo duras condiciones, porque su hijo Andrógeo había sido muerto en Atenas, en una emboscada, y Minos preparó una expedición contra Atenas y su aliada Mégara.
Después de ser vencidos por el rey Minos de Creta, los atenienses tenían que entregar un tributo anual (algunos autores hablan de cada nueve años) consistente en siete muchachos y siete muchachas que serían devorados por el monstruoso hijo de Pasífae, la esposa del rey Minos, y un toro. Teseo pidió ser incluido en uno de los envíos a fin de enfrentarse con el monstruo y poner fin a la lamentable situación de Atenas. El barco partió con dos juegos de velas: unas negras con las que se hizo a la mar debido a su macabro cargamento, y unas blancas para que la nave las trajera colocadas al regresar, si Teseo tenía éxito.
La nave arribó a Creta. Ariadna, una de las hijas del rey Minos, se enamoró de Teseo y le prometió su ayuda si estaba dispuesto a llevársela a su país al regreso y a convertirla en su esposa.


Naturalmente Teseo lo prometió. Ariadna, por consejo de Dédalo, el constructor del famoso Laberinto donde estaba encerrado el Minotauro, dio a Teseo un ovillo. Desde que entrara en el Laberinto debería ir soltando el hilo a fin de que luego pudiera regresar siguiendo la hebra. Teseo mató a puñetazos a la bestia y, gracias al hilo, pudo recorrer el camino en sentido contrario. Después embarcó con Ariadna y el resto de los jóvenes que aún no habían sido entregados al Minotauro. Según la versión mas conocida de la leyenda, un atardecer llegó la nave a isla de Naxos, Ariadna se durmió y al despertar estaba sola: durante la noche Teseo la había abandonado y se había hecho a la mar. Ariadna se lamentó amargamente, pero muy pronto llegó Dioniso, que ya había ascendido al Olimpo, y la convirtió en su esposa.


Teseo prosiguió su viaje de regreso a la patria, pero olvidó el encargo de su padre referente al cambio de las velas negras por otras blancas, que harían saber a los ciudadanos y al rey la buena nueva tan pronto se avistara la nave desde la ciudad, pues las velas blancas serían señal inequívoca de que había habido éxito en la empresa y Teseo regresaba a casa sano y salvo. El rey Egeo, al divisar las velas negras, creyó, lógicamente, que su hijo había fracasado y que lo había perdido. En su desesperación se suicidó despeñándose desde la acrópolis o lanzándose al mar al que da su nombre: el mar Egeo.
Cuando muere su esposa la amazona, Teseo vuelve a casarse, esta vez con Fedra, hermana de Ariadna. Fedra se enamoró perdidamente de Hipólito (Hipólito de Eurípides).

Información redactada por estudiantes en:  http://www.uhu.es/37128/material/Documentos/leyenda.atica.doc

7ª Propuesta de lectura. Álvaro García Hernández

Álvaro, Álvaro. Te busca el director. Que tienes dos alumnos nuevos en el… ¡Álvaro! ¡Álvaro! ¡Señor director, que se va corriendo!

Esos fueron mis buenos días. Pero al final me encontraron escondido en los wáteres.
-Bueno, vamos, diga. ¿Qué cosa especial tienen los de hoy?
– Venga, álvaro, no te lo tomes así. Que te noto muy desanimado. Estos son unos chavales muy majos. Mira, aquí tengo las fichas. Tienes a Evelyn y a Vladimiro por un lado.
– ¿Ingleses, supongo?
– No, no, son de Colombia.- Me contestó el director sin captar mi ironía.-Y luego tienes a Atid, que es de Marruecos.
– Pues bueno, ¿qué quiere que le diga? Si en vez de una clase tengo la ONU.
– Venga, Álvaro, no te desanimes, tú lo que tienes que hacer es hablarles de cosas entretenidas, cosas que les preocupen a ellos, que conecten con ellos. Tú eres joven y ellos, si te esfuerzas un poco, te verán como un referente y ya verás como al final de curso les acabas cogiendo cariño.
-Sí, cuando los vea marcharse… en fin…
Una vez ya en clase me di cuenta de que podía distinguir perfectamente a Vladimiro y a Evelyn de Atid por el simple hecho de que Atid era un marroquí oscuro como el sobaco de un grillo que se había sentado en dos sillas con las piernas arriba mientras trasteaba con el móvil al mismo tiempo que…
– ¡Pero qué coño estás haciendo! ¡Agua, agua! ¡Separaos inmediatamente!
– ¡Ay, profe, no me sea aburrido! -Me contestó Evelyn, que parece mi padre.
Y yo pensé: -Querida, si yo fuera tu padre ni por asomo habrías salido de casa vestida así, que para enseñar algo más de carne tendrías que sacar un chuletón del bolso.
– ¡Me da igual! ¡Separos inmediatamente!- En ese momento caí en la cuenta de Bruno, mi pequeño Bruno. -No, no, Bruno, tú no te asustes, ya no chillo más. Tú relájate, eso, saca los colores y tranquilízate no te vayas a… ¡Que os separéis, coño, y tú saca las manos de ahí de una vez!
– ¡Ay, profe, no me diga que le molesta!
– Ni me molesta ni me deja de molestar, pero esto es una clase, no un… esto es un clase, y hazme el favor de taparte un poco que a tu lado Aurelia parece que una monja.
Ambas chicas se miraron con asco y Evelyn contestó:
– Ay, sí…
Entonces yo pensé en hacer caso al director:
– Vale, mirad, guardad los libros (nadie los había sacado, en realidad, de hecho, creo que ninguno de mis alumnos tenía libro de castellano). Hoy vamos a hacer una clase diferente. Hoy vamos a hacer una clase de educación sexual.
Y escribí algo parecido en la pared con un pequeño esquema.
– A ver, primera pregunta, ¿cuántos métodos anticonceptivos conocéis vosotros?
En ese momento, mi querido Ricardo “el gitano” empezó a levantar la mano como un poseso. La mano en la que llevaba un bocadillo de sobrasada.
– Yo me sé uno, profesor. -Con su acento gitano.-Yo me sé uno.
– Muy bien, Ricardo. ¿Y cuál es ese método que tú te sabes?
– El de Abelino, profesor. El de darse por culo.
Ya está, toda la clase, incluído Abelino “el amanerado”, descojonándose del chiste.
– No, venga, en serio. A ver, Atid, ¿qué métodos anticonceptivos conoces tú?
– El condón, maestro.-Respondió Atid de manera muy seria y formal.
– Muy bien, Atid, y nos puedes explicar a todos cómo se utiliza un condón.
Y el cabronazo de Atid, todo serio, respondió.
– Por supuesto, ¿con la rumana o con ésta?
Inmediatamente, todos se echaron a reír menos Vladimiro, quien se ajustó mejor la gorra, se bajó un poco más los pantalones, se apretó el pañuelo y ya iba a levantarse a partirle la cara a Atid cuando yo pude calmarlo.
– Venga, venga, dejaos de bromas. No, en serio. Vamos a ver, Kevin, tú nos podrías decir cómo se utiliza un preservativo.
– Yo sí, ella no.-Respondió con su velocidad característica mi “niño petardo”. Y con la misma velocidad, Aurelia se giró y le estampó una hostia a mano abierta. Cosa que hiz que todos volvieran a estallar en risas.
– Kevin, eso no ha tenido ninguna gracia.
– Pero es verdad, profesor.-Me indicó el Jonatan con su acento carcelario.-La Aurelia se quedó preñá el año pasao y tuvo que abortar.
Otra hostia de Aurelia al Kevin.
– ¿Eso es verdad, Aurelia? -Se me escapó.
– ¡Eso es mentira!
– No, no, Aurelia, no chilles, no chilles que tenemos aquí a Bruno.
Yo ya empezaba a notar que la clase se me iba de las manos.
– Bueno, pues eso, métodos anticonceptivos, tenemos el preservativo, el Diu, las píldoras anticonceptivas, los parches, la pastilla del día después…
En ese momento, Evelyn sacó las manos de donde las tuviera metidas en Vladimiro y levantó una de ellas.
– Y el yono, profesor. Se ha olvidado del yono.
– Vamos a ver, Evelyn, ¿qué es el yono?
– Pues un método de esos que usted dice para no quedarse.
– Ah, vale, ¿y en qué consiste?
– Pues en eso, profesor, en hacerlo de pie.
– Evelyn, me estás diciendo que tú crees que si lo haces de pie, no te quedas embarazada.
– Pues claro, profe, si lo haces de pie en los wáteres, los espermatoizoides no suben y no te quedas.
Yo me eché las manos a la cabeza. Atid levantó la mano con su seriedad habitual.
– Sí, Atid.
– ¿Quiere que vaya yo a comprobarlo, maestro?
– Sí, -le respondió el Kevin.-pues como no vayas con el Abelino.
Y vuelta a las risas.
– Callaos, callaos que esto es muy serio. Evelyn, ¿me estás diciendo que tú de verdad aplicas ese método?
– Pues claro, mi profe, todo el mundo sabe eso. Tú sólo te podés quedar si lo haces él arriba y tú abajo, pero ni de pie, ni en perrito ni por detrás te podés quedar.
– Virgen santa.
– Sí, que se lo digan a Aurelia.-Plam, otra hostia al Kevin.
– No, no, vamos a ver, esto es muy serio. Todos debéis ser conscientes de que la única manera de practicar sexo seguro es…
– ¡Con Aurelia! -Plam, hostia.
– ¡Kevin, ya está bien! No, no, Bruno, no te pongas nervioso.
– Que la única manera de practicar sexo seguro es…
– ¿Con esta de aquí al lado, maestro? -Señaló Atid después de levantar con seriedad la mano.
Entonces Vladimiro ya no pudo contenerse más, se levantó con los pantalones por las rodillas, se tiró encima de Atid y empezaron a pegarse puñetazos mientras Evelyn animaba a su hombre y se apretaba las tetas así con las manos en el escotazo y Aurelia le volvía a pegar otra hostia al Kevin y el Jonatan sentenciaba a los demás:
– Vosotros quietos, dejarlos, si se han de matar, que se maten, pero que el pequeñajo no se cague por todo lo que queráis del mundo. Y usted, profesor…
– ¡No, y yo, nada! ¡QUIETOS TODOS! ¡SEPARARLOS! ¡TÚ, BRUNO, NO ME MIRES ASÍ, SI SE TE OCURRE TIRARTE UN PEDO, TE LO COMES, TE LO JURO! ¡Y TÚ EVELYN, SI SIGUES FOLLANDO EN LOS WÁTERES DEL INSTITUTO TE VAN A HACER UN BOMBO COMO UN BALÓN DE NIVEA, Y TÚ AURELIA, SI TE FUISTE DEL INSTITUTO PORQUE ABORTASTE, ME LO PODÍAS HABER DICHO POR LO MENOS, Y TÚ KEVIN, DEJA DE METERTE CON ABELINO PORQUE SI LE GUSTA DAR POR CULO COMO SI LE GUSTA METERLA EN UN DANONE, Y VOSOTROS LEVANTÁOS DE UN PUTA VEZ QUE…!
En ese momento me di cuenta de que el director, el jefe de estudios, el secretario, las tres chicas de la limpieza, 4º de ESO A, 3º de ESO B, y 1º de BACHILLERATO CIENTÍFICO y el inspector de educación y la presidenta del AMPA estaban en la puerta de mi clase.
Una vez de vuelta en el despacho del director, yo sólo me atreví a darle como explicación:
– Usted me dijo que les hablara de cosas entretenidas…

  Diario de un dios equivocado. Relatos de humor. Mi vida como profesor. Capítulo IV
Ejemplo de la magistral, divertida y ágil escritura que encontraréis en su blog. Leeremos “todo lo que caiga en nuestras manos” y devoraremos encantad@s lo que nos vayas escribiendo.  Gracias Álvaro García Hernández.