Caballero, genio y figura del lenguaje.

 Entra la noche como un bulto
de mar vacío y de caverna,
se va esparciendo por los bordes
del alcohol y del insomnio,
lame las manos del enfermo
y el corazón de los cautivos,
y en la blancura de las páginas
entra también la noche. 

“A veces las palabras deben callar para fortalecer su enigma y para fortalecer en el lector esa zona de sombras que existe siempre en todo buen poema”.

 

Jose Manuel Caballero Bonald,  incansable pluma y pincel, artesano de lo insólito pero preciso, maestro lírico, narrativo, experto dibujante y pintor,  uno de los genios de  nuestra literatura contemporánea. Su correspondencia con otros grandes españoles e hispanoamericanos del siglo XX (casi 2.000 cartas y postales) ha sido ya digitalizada y microfilmada. En breve podrá consultarse en Internet.
“Escribir “comenta en una entrevista realizada este pasado mes de marzo, es “un estado de ánimo especial”, tiene algo de justificación personal y “hay que intentar que la palabra signifique algo más de lo que significa en el diccionario”porque “la literatura es una forma de defensa contra las ofensas de la vida” , contesta citando a Cesare Pavese.
Su primer libro Las adivinaciones  publicado en 1952 -escribe Jose-Carlos Mainer- está cargado de memoria, énfasis y ambición adolescente con rasgos discursivos de los Luises Cernuda y Rosales y “a medio camino entre la erótica religiosidad juanramoniana y el ritual panteísta alexandrino” como autoacuña en sus memorias.
En Memorias de poco tiempo nos convierte en Narcisos  impuros y transgesores del tiempo  “con ecos del malditismo romántico”que nos queda. En Anteo (1956) y Las horas muertas (1959) nuestro Caballero ya persevera con mitos, surrealismo y libertad  en la “prohibida palabra”.
Le siguieron “un encorsetado y populista” Pliegos de cordel (1963) ” “¿merezco yo gritar mientras escribo/ sin saber hacia quien, cómplice/ de mi propio atestado, y se me llena/ de impune virulencia la razón”? y Descrédito del héroe (1977) textoque contiene  magníficas metáforas de las últimas bocanadas franquistas con  mundos claustrofóbicos de héroes “dolientes pero dignos” al estilo de García Márquez, Juan Benet o Antonio Colinas e impregnadas con  los aromas exóticos de Henry Miller, Lawrence Durrell o Constantin Cavafis.
Laberinto de Fortuna (1984) -homenaje a Juan de Mena que inventó el título- y Diario de Argónida (1997) reflejan  el reposo del escritor que se escribe y “se manda sin cesar a sí mismo” .
Casi en el cambio de siglo publica : Manual de infractores (2005), Descrédito del héroe (2007), Antidotos (2008) y La noche no tiene paredes (2009) invoca  el orgullo de haber vivido y la sencillez como “clave venturosa de la vida” o nos cuenta que la poesía es huella, conjetura, “pista dudosa”, “vaga información” o “incertidumbre”: “El que no tiene dudas, el que está seguro de todo, es lo más parecido que hay a un imbécil.”

Jose María pozuelo Yvancos en “El territorio de Argónida” nos habla del Caballero Bonald novelista. ” Su escritura autobiográfica ha generado un balanceo constante entre la inspiración y la reflexion sobre aquello que escribe”.Entre su primera novela Dos días de septiembre (1962) y la última publicada Campo de Agramante (1992), Ágata ojo de gato (1974), Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981) y  En la casa del padre (1988) son un conjunto que denota la inagotable autoexigencia y búsqueda -como en su poesía- de resultados metafóricos y simbólico míticos que tienen como protagonistas a gente  humilde amenazada por fenómenos de la naturaleza o muerte accidental. Novelas”de mirada minuciosa y concisa” o que suponen la invención de un lenguaje que no tiene las características de gratuidad aparentes en una primera lectura sino que responden a las exigencias del texto mismo (novelas-lenguaje)” como destacaba con maestría Ricardo Gullón . Perfecto manejo de la elipsis en historias trágicas que superan  el realismo. Toda la noche oyeron pasar los pájaros y En la casa del padre concretizan lo ya esbozado en Dos días de septiembre, Campo de Agramante y  Ágata ojo de gato – novela magistral que nos recuerda al territorio de García Márquez. Y como eje el espacio mítico de Argónida -Coto de Doñana- cerrado narrativamente en Campo de Agramante, novela inquietante donde lo rutinario de la existencia se mezcla con las alucinaciones de un  protagonista que puede predecir el futuro.

Jose Manuel Caballero Bonald escribe siempre desde el presente actual con la fuerza de su evocadora conciencia. Critica la evolución acomodaticia, conformismo  y “anemia ideológica” de nuestros intelectuales en activo que no dan respuestas literarias a  los desgarradores problemas sobre derechos humanos que padecemos.
“Todo poeta tiene que evolucionar para no convertirse en una momia andariega”. 

PREMIO INTERNACIONAL DE ENSAYO CABALLERO BONALD. MAYO 2010